1).- La humanidad se encuentra en un momento especialmente crítico de su existencia. Una serie de tensiones y problemas estructurales no resueltos durante los años de expansión gloriosa del Capital posterior a la IIª GM, han resurgido con fuerza demoledora. Pero lo han hecho en medio de otro contexto estructural, dentro de otras dinámicas evolutivas tendenciales muy diferentes a las que se asentaron a finales de los cuarenta. Entonces se conjugaron cuatro factores impulsores de una nueva fase histórica del capitalismo y de una nueva forma o modelo de acumulación:
1-1). Las severas derrotas e incluso destrucción total de muchas organizaciones revolucionarias, así como profundos cambios desestructuradores de las clases oprimidas como efecto de la guerra, de los movimientos poblacionales, de la reconstrucción del tejido socioindustrial, etc. Allí en donde las clases oprimidas desarrollaron poderosos movimientos revolucionarios, por ejemplo en Europa, Italia, Estado francés y Grecia, allí se impusieron los acuerdos negociados entre la URSS y EEUU de modo que el Capital recuperó su poder. Fuera de Europa el imperialismo lanzó severas ofensivas e impuso a las burguesías y poderes neocoloniales estrictas "alianzas anticomunistas". De este modo, al acabar la IIª GM el imperialismo apenas tuvo que enfrentarse a un movimiento revolucionario tan poderoso como el existente al finalizar la Iª GM, exceptuando revoluciones con la china y otras que también engarzaban con las experiencias de los años veinte.
1-2). La previa preparación de una estrategia de expansión del poder omnómodo y omnívoro de EEUU. No se trata sólo de los golpes tremendos recibidos por las fuerzas revolucionarias antes, durante y después de la IIª GM, sino también, simultáneamente, de la aplicación de un plan estratégico yanki oficializado en los "acuerdos" de Bretton Woods de 1944, que se diseñaron e impusieron a la vez que se negociaba con la URSS. Esa estrategia mundial del imperialismo yanki, ya apuntada en su esencia en la agresiva política de asfixia económico-energética al Japón -forzando al Japón a dar el "primer golpe" en la guerra que EEUU buscaba desencadenar- partía del monopolio del poder nuclear en esos momentos como 'ultima ratio' de su victoria segura así como de la certidumbre del Capital yanki de que debía evitar el error cometido al finalizar la Iª GM, es decir, ahora USA se adelantaba al "día después" desarrollando un modelo de expansión mundial destinado a evitar tanto la crisis interna por sobreproducción, aumento del paro, etc, como la crisis externa por tensiones y estallidos revolucionarios.
1-3). La introducción a la producción de bienes de producción de los adelantos tecnológicos desarrollados en el complejo industrial-militar volcado hasta entonces a la producción de bienes de destrucción. La primera fase de la tercera revolución tecnoindustrial del capitalismo, que codeterminó junto con el keinesianismo, etc, el nuevo modelo de acumulación resultante. Las plantas industriales viejas fueron modernizadas con esas innovaciones; las nuevas que se crearon se diseñaron en base a esas innovaciones; la fuerza de trabajo social fue reeducada a las nuevas exigencias, horarios y disciplinas, etc. El impresionante aumento de la demanda general como efecto de las destrucciones masivas de la guerra y de la intervención creciente del Estado, esa demanda exigía más y más tecnología, a la vez que obnuvilaba con el consumismo y las reformas sociales a unas clases trabajadoras desestructuradas y que aún no se habían repuesto de los sacrificios y castigos de la pasada guerra.
1-4). La férrea disciplina anticomunista impuesta por EEUU a nivel planetario simbolizada en la llamada "guerra fría" hizo que, junto a los puntos anteriores, el imperialismo contase con una única dirección político-militar correspondiente a una única supremacía económica. Una URSS debilitada en extremo por su decisiva intervención antinazi; que se cerró en sí misma poniendo en marcha nuevas purgas y depuraciones; que supeditó la lucha de clases en el capitalismo desarrollado a los intereses de su burocracia y que sólo ayudó a muy contados procesos revolucionarios de liberación nacional en el resto del mundo; que no supo contrarrestar las campañas propagandísticas y mentirosas del imperialismo sobre los "derechos humanos", etc, una URSS así, pese a sus méritos, no pudo presentarse como el baluarte de la revolución mundial tal como lo había logrado la URSS de 1917-1925.
2). Son estas condiciones únicas en la historia del capitalismo las que enmarcan los "acuerdos" de Bretton Woods, las sucesivas puestas en marcha de instituciones internacionales monopolizadas por USA, las que explican la creación de la ONU, etc. El GATT es incomprensible fuera de este contexto mundial, del mismo modo que su evolución durante los años posteriores sólo se entiende dentro de la evolución del contexto definitorio. Sin estas condiciones estructurantes muy difícilmente habría podido el capitalismo entrar en otra fase histórica de expansión y en otra forma o modelo de acumulación. Decimos que muy difícilmente pues no hay que descartar teóricamente la otra posibilidad: la agudización extrema de todas las contradicciones internas tal cual sucedió a finales de la segunda década de este siglo. Se nos presenta aquí una interrogante decisiva a la hora de comprender las tendencias previsibles de evolución del capitalismo, interrogante que tiene una muy estrecha conexión con el papel que deben jugar el GATT, el FMI, el Banco Mundial y la ONU.
La pregunta es la siguiente: vista la evolución mundial no eurocéntrica del capitalismo desde una perspectiva histórica larga, desde el s. XVII a ahora, por ejemplo; considerando la acumulación y superposición de contradicciones y su agudización a escala planetaria en especial con la crisis ecológica de sobrevivencia; analizando las características de la actual crisis estructural y las tremendas dificultades que tiene la burguesía para salir de ella, etc, o sea, conceptualizando el capitalismo real como una totalidad contradictoria que se encuentra en la peor de sus crisis históricas, ¿podemos definir a la expansión de las décadas de los 50 y 60 como un simple producto de las fuerzas y dinámicas endógenas, estrictamente internas, solamente económicas del modo capitalista de producción, o -la tesis que aquí se defiende- como producto de la conjunción de fuerzas endógenas y exógenas, de factores económicos más político-militares?. Es decir, ¿qué responsabilidad tiene el GATT, el FMI, el BM, la ONU y tantas y tantas otras organizaciones creadas ad hoc en el impulso de esas dos décadas, así como en la destrucción de la URSS, al margen de las propias responsabilidades de su burocracia exsoviética?. Dicho de otra forma, los "acuerdos" de Bretton Woods y el resto de "alianzas" y medidas tomadas por USA en aquellos decisivos años ¿no son producto del replanteamiento teórico-estratégico del Capital que empieza a realizarse en 1917 porfundizándose posteriormente, destinado a detener con medidas político-económicas, político-militares y económico-militares la creciente descomposición del capitalismo que llegaría con el caos de 1929 a su expresión más alarmante?. Vamos a extendernos un poco en esta interrogante al ser decisiva para el tema que tratamos.